ORACIÓN AL TABACO

Un tabaco puede ser conjurado para conseguir limpieza espiritual, protección, abrir los caminos, atraer oportunidades y purificarse después de una larga enfermedad. También se encuentra asociado a la magia dominante.

Una vez conjurado el tabaco, se enciende y se fuma por completo. Al terminar, arroja las cenizas y el cabo (apagado) en los contenedores de desperdicios correspondientes. Puedes utilizar cualquier tipo de tabaco para este ritual (artesanales o de fabricación en serie).

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo (haga la señal de la cruz con la mano donde sostiene el tabaco).

Yo (diga su nombre) pido permiso y facultad para trabajar por vías espirituales, en esta santa hora y este santo momento, bajo este santo y bendito portal.

Pido permiso a mi padre Dios Todopoderoso, creador del cielo y la tierra, a la Santísima Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo (nuevamente persignarse con la mano donde se tiene el tabaco).

Con el gran permiso de la Corte Celestial, mi santa madre Reina María Lionza, el Cacique Guaicaipuro y el Negro Felipe, invoco a mis guías y espíritus protectores para conjurar este tabaco y despojar de toda negatividad ni cuerpo y mi espíritu (puedes agregar: mi casa, mi empleo o negocio, mi familia, mi relación de pareja).

Que se elimine cualquier trabajo material o espiritual que me hayan hecho o me estén haciendo en este momento, sea de hechicería, lámpara, velación, entierros y amarres.

Que me libere de todo enemigo habido y por haber, visible e invisible, conocido y por conocer. Que me libere de chismes, rumores, intrigas y todo espíritu burlón y oscuro que quiera hacerme mal.

Que todos estos males sean disipados y revocados a mil leguas de distancia, por los cuatros puntos cardinales: Norte, Sur, Este y Oeste, desde donde no retornarán ni harán daño a mi cuerpo, mi espíritu, mi hogar y los lugares donde yo esté presente.

En el nombre de María Lionza, el Cacique Guaicaipuro, el Negro Felipe, todas las cortes espirituales y los seres de luz, saquen todo lo malo que hay en mí.

Les ofrezco este tabaco, humo y cenizas para se lleve todo mal y no vuelva.

Padre eterno, que todo lo puedes y lo vences, que sean tus manos y no las mías las que me limpien en mente, cuerpo y espíritu.

Ayúdame a vencer todos los obstáculos y enemigos.

Dame protección, por los siglos de los siglos.

Amén.